“Según la ONG Plataforma de Comercio Sostenible y Solidaridad uno de los retos más grandes del sector caficultor es la inclusión de los jóvenes”

Por años una de las características históricas de Colombia ha sido nuestro buen café. Es producido y comercializado bajo los valores de honestidad, trabajo duro y bienestar para el productor. Sin embargo, es de gran preocupación ver que cada vez los productores son más adultos y los jóvenes no se ven por las fincas cafeteras. Los adolescentes reclaman la modernización tecnológica del campo, no solo en TIC (Tecnología, Información y Comunicación), sino también en mecanización agrícola y automatización de labores.

En Colombia existe más de 500 familias cafeteras, las cuales tiene una labor muy bonita, pero al mismo tiempo difícil y muy poco recompensada, caracterizada por la búsqueda de mano de obra barata. Hoy me pongo en los zapatos de estas familias y como madre quiero el mejor futuro para mis hijos y viendo que la situación de los cafeteros viene decayendo (la producción de sacos disminuyó en un 3,3%, Fedecafe) siempre voy a buscar que mis hijos tengan mejores oportunidades para su futuro.

Es entendible que 5.921.924 personas migren del campo a la ciudad u otros municipios, porque el Estado no les está ofreciendo las garantías necesarias para permanecer en su labor como agricultores. Necesitamos rescatar nuestra herencia de agricultores y en especial de caficultores, que nuestros jóvenes se interesen por seguir este legado y mejorarlo en pro de que todo un país crezca.

Para esto seguiré apoyando los proyectos de ley que haya en el congreso en favor de los productores cafeteros. También he liderado iniciativas como la de mujer rural, porque el campo colombiano necesita ser reformado desde todas las áreas, empezamos con las mujeres pero seguiremos trabajando para dejar nuestra herencia y legado a las futuras generaciones. ¡Y no olvides cada mañana tomarte un buen café!

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