Desde el 9 de febrero de 1791 cuando circuló por primera vez un semanario en Colombia, llamado el Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá, se dio inicio al periodismo como profesión en nuestro país.

Gracias al desarrollo libre del periodismo es que una democracia puede tener bases sólidas, informar con objetividad y veracidad fortalece a la opinión pública, le da el conocimiento que necesita para elegir con sabiduría a sus gobernantes, así como hacerles el control político necesario para que tengan un actuar íntegro y transparente.

Aunque el panorama para el ejercicio de esta profesión sea desalentador, al menos 108 reporteros colombianos fueron víctimas de 87 ataques en lo corrido de 2017 según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), estoy segura de que hoy más que nunca los colombianos necesitamos de su valentía para que nos sigan informando.

Mi compromiso es trabajar para que bajo ninguna circunstancia la libertad de prensa se vea amenazada por regímenes dictatoriales o ideologías que pretendan acallar la voz de la verdad. Estoy convencida de que ¡Sí es posible garantizar la libertad de prensa!

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