Desde que el Gobierno del Presidente Santos tomó la decisión de no continuar el quinto ciclo de conversaciones con la guerrilla del ELN por causa de los atentados contra la estación de Policía en Barranquilla, este grupo terrorista se ha ensañado con nuestra nación.

Más atentados contra uniformados, puentes e infraestructura vial y la amenaza de un paro armado son las herramientas con las que ese grupo terrorista quiere hacer doblegar nuestra voluntad como país, como ciudadanos y rendirnos frente a sus deseos.

Hoy les digo a todos los colombianos, incluso a aquellos que justifican este accionar violento y cruel, que no vamos a retroceder. Dios está de nuestro lado. Del lado de los que hemos sido víctimas, desterrados de nuestras ciudades, de nuestro país. Del lado de los huérfanos y viudas. Del lado de los campesinos extorsionados y los empresarios secuestrados.

Dios nos da un arma más poderosa que el terror: el voto. Es ahí donde cada uno de nosotros podemos derrotar a los criminales que quieren pisotear nuestros derechos. Mi invitación es a que este 11 de marzo asistamos masivamente a las urnas y elijamos a quienes queremos realmente la paz pero con justicia y que hemos elegido alzar la voz a vivir en el silencio.

¡Sí es posible vivir sin miedo!

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