En Colombia la periodista Claudia Morales, a través de su columna “La defensa del silencio”, denunció que había sido víctima de violación por parte de uno de sus antiguos jefes. Hubo solidaridad en redes sociales. Diferentes personas de varios sectores se indignaron y manifestaron su apoyo a la comunicadora a través de diferentes medios.

Iznarda Ramos es una colombiana que a sus 12 años fue reclutada a la fuerza por el frente 47 de las FARC, le fue cambiado su nombre y obligada a ser la mujer del cabecilla de esa organización conocido como “Iván Ríos”.

Ella es una de las varias mujeres que desde diciembre pasado alzaron su voz y decidieron relatar sus historias al mundo a través de la Corporación Rosa Blanca que agrupa a niñas y mujeres víctimas de las FARC EP AUC, ELN, ERP y el EPL.

Todas ellas sobrevivientes a los peores vejámenes y abusos. Reclutadas a la fuerza, violentadas, abusadas sexualmente, obligadas a abortar en las peores condiciones. Para ellas su adolescencia y juventud estuvo rodeada de dolor, golpes, balas y muerte. Algunas de ellas murieron asesinadas intentando desesperadamente recuperar su libertad.

Ambos casos son aberrantes, pero no reciben la misma consideración. ¿Estamos acaso justificando o condenando el mismo delito dependiendo de la ideología del que lo comete?

No hay crímenes reprochables y otros justificables. No. En el Congreso quiero ser la voz de todas las víctimas, no sólo de algunas. Quiero alzar la voz por ellas y luchar porque reciban la justicia y la reparación a tanto daño recibido.

Desde hace 27 años comencé mi carrera política con varios objetivos, uno de ellos es dignificar a las mujeres, y no me cansaré de hacerlo, y desde el Congreso trabajaré día y noche por ellas porque cada una merece vivir confiada y feliz.

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