Hace 15 años 36 colombianos inocentes perdieron la vida y otros 198 resultaron heridos como resultado de la explosión de un carro bomba estacionado en el parqueadero del club El Nogal, en el norte de Bogotá. La del 7 de febrero de 2003 será una noche que los capitalinos no podremos olvidar.

Destrucción, muerte, caos y mucho dolor dejó a su paso este cruel atentado ordenado por el Secretariado de las FARC a uno de sus militantes Hernán Darío Velásquez, conocido con el alias “El Paisa”.

Fueron años de inmenso temor. El terrorismo con el que por décadas las FARC habían dominado las áreas rurales aquella noche sumía en el desconcierto y la desesperanza a los bogotanos.

Hoy aquellos autores intelectuales se encuentran libres. Algunos de ellos han saltado a la arena política sin pisar un tribunal, haciendo que el sacrificio de estas 36 personas junto con el de otras miles, fruto de una carrera criminal de décadas, quede impune.

Quiero rendir mi más sincero homenaje a las víctimas, familiares y sobrevivientes de aquel infame atentado. Quiero ser su voz en el Congreso, porque es inadmisible que quienes realizaron estos actos de crueldad se paseen en libertad como quienes hemos respetado la ley.

Mi deseo es que ustedes me acompañen al Senado de la República y poder decir “Sí es posible corregir el acuerdo Santos-Farc” y lograr que haya justicia en cada muerte ocasionada por este accionar terrorista.

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